Mismo equipo, otra cabeza: Patronato logró volver al triunfo ante Atlanta
Cambio de mentalidad, orden táctico y practicidad, los detalles que mostró el mismo elenco que días atrás perdió dos puntos y hoy salió de la zona de descenso directo.
26 de agosto de 2026

GM Distribuciones

Cambio de mentalidad, orden táctico y practicidad, los detalles que mostró el mismo elenco que días atrás perdió dos puntos y hoy salió de la zona de descenso directo.
El cambio de aire, la renovación de expectativas y el orden táctico fueron suficientes para que el mismo Patronato que días atrás perdió dos puntos, hoy fuera otro Patronato que no dejó jugar a su rival, que no sufrió y logró desahogarse con un clave triunfo frente a Atlanta para salir de la zona roja y dejar atrás una fatídica racha de 12 partidos sin triunfos. Todo, en solo 4 días y dos entrenamientos con Carlos Marcelo, como popularmente se lo conoce en los pasillos del Grella.
¿Qué se pudo hacer en solo dos días de trabajo? Poco y nada. ¿Qué diferenció a este Patronato del de cuatro días atrás? Orden táctico, una presión no alta si en determinados sectores y solidez defensiva. Todo, va aparejado con un simple cambio de oxígeno, pero sobre todo, de mentalidad. Lo que trajo Fuentes, que solo cambió un marcador central del último fin de semana y que como novedad, incluyó a Benjamín Bravo que tuvo su debut en el Grella, después nada más. No movió piezas, no realizó cambios rutilantes (y no vamos hablar de la capitanía), logró que el plantel aproveche las pelotas paradas, su arma de ataque y, sobre todo, consiguió que el equipo no defienda cerca de Alan Sosa y cierre el partido, que gran deficit que tuvo este plantel durante gran parte de la temporada.
Se vio la mano del DT en determinadas situaciones, después, el equipo hizo lo suyo. De entrada marcó la cancha y se hizo Patrón. Presionó cuando debió presionar y como ante Gimnasia, forzó errores, complicó a los laterales y no dejó jugar al cinco (yapó al partido de Picco) y contó con mucha profunidad y convicción para atacar el arco rival. Tal es así que en menos de 10 minutos, generó dos chances y la tercera terminó en el cabezazo y gol del Monito Díaz, otro que volvió a tener el nivel que todos esperamos.
Acá también se notó otro cambio. La inconciencia no jugó este partido. No se metió atrás ni bien se puso en ventaja, al contrario, cambió algo del plan. Se replegó, hizo grande la cancha y apostó a las contras de Miró, Pereyra (otro de gran cotejo), pero no pudo sacar mayores diferencias. El asistente levantó la bandera en el gol de DAD y Rueda en la que tuvo remató tarde ya con la pierna del rival. En contra partida, Sosa por momentos espectador de lujo y solo tuvo que acompañar un remate de Castro desde lejos. Otra vez y por tercer partido consecutivo (Colón, Gimnasia y Atlanta), al Negro solo le generaron un tiro al arco. No es un detalle menor y, acompañando las declaraciones de Carlos Marcelo, se ajustaron detalles.
Los centrales ganaron las divididas, el medio ganó las segundas pelotas, se atacó sin rifar la pelota, al contrario, se la cuidó, se levantó el pie del acelerador y la primera opción siempre fue pelota al área. Otro buen primer tiempo, de un elenco que fue sólido, ordenado y que aparentó ser otro Patronato, siendo que era casi idéntico al de días atrás, solo ingresó Piccioni (de muy buen retorno) por Facu Díaz.
En el complemento la cosa cambió, pero no drásticamente. Atlanta siguió con su libreto pero sin generar. Otra vez el rival se quedó con uno menos y los viejos fantasmas volvieron aparecer, aunque sin Alan Sosa teniendo actividad. El Bohemio buscó aprovechar una salida en falso de Rueda, algún centro de pelota parada, pero jamás logró quedar cara a cara con el capitán, porque no tuvo la cinta, "pero sigue siendo el capitán", en palabras de Carlos Marcelo. De a ratos, la pelota fue más del equipo visitante. Hasta que apareció la genialidad de Valentín.
Pereyra apiló rivales, se quedó sin ángulo para rematar. Frenó, levantó la cabeza, pase a Cortés que sin frenarla o pisarla, se comodó, remató y convirtió el 2-0 que se transformó, automáticamente, en un claro desahogo de todo el Estadio Grella. Abrazos, aplausos y cánticos que cambiaron de gente que volvió a la cancha, como Carlos Marcelo.
Los cambios rindieron, hasta Benja Bravo tuvo su oportunidad, pero pecó la falta de experiencia. Heredia cumplió, Attis entró en sintonía y Cortes ya sabemos. Hubo abrazos por doquier, sobre todo con Sosa. Este mismo Patronato de días cambió insultos por aplausos. Cambió el aire y la energía. Este mismo elenco que arrancó el año, que tuvo un veranito con Candia, que no ganaba hace 12 fechas, hoy vuelve a levantar y celebrar ¿Hasta dónde llegará? No se sabe, pero dio un golpe, salió de zona de descenso y cambió. Golpe para levantarse y volver a creer. A pensar en Almagro.





